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El Imperio Incaico ocupó estas tierras desde el siglo XII, procedente de la región del lago Titicaca, y en su apogeo (siglo XV) se extendió por los Andes (norte Argentino) integrando la provincia del Collasuyo. Su dominio se derrumbó con la llegada de los conquistadores españoles, a principios del siglo XVI.
La ciudad de Salta fue fundada el 16 de abril de 1582 por Don Hernando de Lerma, con el objeto de asegurar las comunicaciones entre Lima y la gobernación de Tucumán.
A los españoles y a los criollos no les resultó nada fácil la disputa con los aborígenes por el dominio de estas tierras.
Después de 1810, la interrupción del comercio con el Alto Perú y la guerra por la independencia produjeron el deterioro de la economía del Noroeste. Salta quedó entre dos fuegos y fue la barrera de contención de los españoles que desde el Norte pretendían ingresar a estas tierras. En éstos años se destacó el desempeño del general Martín Miguel de Güemes para defender la frontera.
A más de cuatro siglos de su fundación, Salta es hoy una simbiosis de la historia y de su paisaje. |